viernes, 3 de mayo de 2013

El Sueño del Ruiseñor. Prólogo.



 Era uno de esos momentos en el que uno se ríe de sí mismo al recordar esas prematuras promesas de  ''no fumaré jamás''  o ''yo nunca me casaré''. Y era uno de esos momentos porque, de haber cumplido la segunda promesa, no estaría ahí, incumpliendo la primera. Claro que Thomas Sullivan no se arrepentía de haber fallado a esos dos juramentos. Sólo se arrepentía de una cosa: no haber hecho lo que tenía que hacer, cuando tenía que haberlo hecho.

Consumió lo poco que le quedaba de su último cigarrillo y lo tiró al vacío. Expulsó poco a poco el humo de su garganta, disfrutando de la que podía ser su última calada. En realidad fumar no era algo de lo que se sintiera orgulloso, pero Thomas Sullivan se decía a sí mismo que, tal y como habían salido las cosas, era la menor de sus preocupaciones.

Un viento suave acarició su rostro, escuchó el suave sonido de las hojas, mecidas a la leve brisa de un otoño que se sentía cerca. Una pequeña hoja se le quedó atrapada en el pelo. Se la quitó, y se dio cuenta de cuánto había cambiado en seis años. Ahora llevaba el pelo largo, y una barba a la que no hace mucho tiempo no le hubiera dejado salir. Cómo había cambiado en aquellos seis años. Todo había cambiado.

De repente se sintió cansado, abatido. Su ánimo se vino abajo como una pluma que se precipita al infinito, perdida. ¿Por qué estaba allí? ¿Por qué pecado había pagado un precio tan alto? Y qué importaba ya eso... Ya no podía cambiarlo. Ya no podía redimirse. Todo cuanto había pasado, y todo cuanto le había sido arrebatado, era definitivo, y quizás fuera eso lo que más rabia le daba, que en aquel oscuro mundo, no había lugar para las segundas oportunidades. Sintió como una larga y cortante punzada de odio recorría cada centímetro de su cuerpo., de los pies a la cabeza, ascendiendo y arrastrando un frío que no le resultó agradable. Apretó, inconscientemente, el puño. Lo hizo tan fuerte que no se dio cuenta de que se estaba clavando las uñas en la palma de la mano.
Ya se había hecho la promesa, y esta sí la cumpliría, de que haría pagar, uno a uno, a los culpables de todo aquel puto desastre. Y lo mejor de la historia, como el final de un mal chiste, es que moriría  con tal de hacerlo. De hecho, la muerte se le antojaba sencilla. Ese era su fuerte. Esa era su maldición.

Thomas Sullivan revisó que su Colt. 45 estuviera cargada. El tímido resplandor de una bala que, escondida en la recámara aguardaba su momento, le indicó que así era. La enfundó, y como siempre, sacó ese algo de su bolsillo que, en realidad, era lo único que le quedaba. Una pequeña y quemada foto de aquellas tres personas que hace seis años se desvanecieron para siempre, cambiándolo todo, cambiándolo a él. Tres pares de enormes ojos de ese verde tan especial  le saludaron, como siempre. Sus dos hijas lo habían heredado casi todo de su madre, y Sullivan casi lo prefería. 

No se consideraba buena persona.  Su padre, siempre más ebrio que facultativo, se había tomado muchas molestias en recordárselo. Sullivan se avergonzaba de ser quien era, pues siempre había querido cambiarlo, borrarlo como una historia que no se quiere leer. Pero esa historia, por mucho que siempre intentara borrarla, volvía a florecer, fruto de una mala planta que es difícil de matar si no se hace de raíz, y en su caso y para su desgracia, la raíz era él mismo. Claro que al final su padre había terminado empotrado con su coche contra un bloque de cemento, mientras él había formado una familia y al menos intentaba ser un buen padre. ¿Debía sentir lástima? Porque, en realidad, lo único que le daba lástima es la posibilidad de que la muerte de ese puto borracho fuese rápida, indolora. Pagaría por saber que su padre en realidad había muerto varios minutos después del accidente, sabiendo que había sido un auténtico hijo de puta con las únicas personas que habían sentido si quiera cariño hacia él. Ojalá hubiera sentido el peso de todos y cada uno de los golpes, de los gritos y de los insultos caer sobre él mientras su vista se nublaba, hasta que esos ojos, siempre bamboleantes, se cerraban para siempre. 

No le echaba de menos, ni a la cobarde de su madre tampoco. Echaba de menos a aquellos tres pares de ojos que lo miraban vacíos desde la quemada foto que, a punto de perder la vida, pudo rescatar del fuego. Su familia, cómo la echaba de menos. Todo lo que había conseguido ser estaba ahí. El recuerdo de lo pasado y de lo perdido, de lo que pudo ser, y no fue. El recuerdo de que él no llegaría a nada. Su padre tenía razón, después de todo. 

Y lo que cada noche hacía perder el sueño a Thomas Sullivan, lo que cada mañana le quitaba las ganas de respirar, y de vuelta a la noche, sumía sus sueños en oscuras pesadillas, era que todo aquello ahora no era más que ceniza. Todo se había consumido. No era justo, pero parecía que el destino, en un morboso placer, le había escrito una carta de despedida desde el mismo momento en que abrió los ojos por primera vez. Porque Thomas Sullivan lo había perdido todo. Todo, menos un ardiente deseo de venganza. Los mataría a todos, encontraría a su hija y se ocuparía de que ella pudiera hacer lo que él nunca pudo: ver crecer a sus hijas, envejecer junto a quien había amado siempre y por quien aún se consumía por dentro, vivir libre, disfrutar de todo cuanto le había brindado la poca suerte de la que pudo disfrutar. Lo conseguiría, o moriría en el intento. Claro que antes de morir, se aseguraría de llevarse a todo el que pudiera por delante, con él. Thomas Sullivan no quería ir sólo al infierno. Estaba seguro de que iría allí, y realmente no le importaba. A Thomas Sullivan, lo único que le importaba, era tener balas suficientes para todos. 

Y esperaba tenerlas.


lunes, 22 de abril de 2013

Esa Maltrecha Bandera.

Buenos días damos y damas y ante todo disculpas por el retraso, dos semanas son muchos días sin publicar estupideces, ¡y eso no puede ser!

Como tema y guión, hoy les traigo una nueva reflexión de esta mi cabecita pensante, un guión que escribe, sobre todo, la sociedad española, que no olvidemos es especialista en fustigarse a sí misma y en confundir errores pasados con fórmulas para el éxito futuro.  Comencemos.

Allá en tiempos pasados, la mujer (ese gran invento que deja al hombre a la altura del betún, en belleza y sofisticación) era perseguida con miedo y temor, incluso desprecio. Estos sentimientos estoy seguro, venían del miedo del hombre a verse superado por alguien más inteligente, más refinado y mucho más preciso. No olvidemos que la mujer, cuando tiene un objetivo, no para hasta que lo consigue, de ahí que los hombres nos rindamos tan pronto en las discusiones con ellas, porque seamos sinceros, pa' qué discutir si va a terminar ganando sí o sí.

Excluida de opinión, de prestarse al debate, a la pluma o a la espada, la mujer aguardó su momento con infinita paciencia, momento que no llegó (y mira que transcurrió tiempo) hasta los tiempos de la Segunda República Española que, con todos sus errores y sus manchas de negro, brindó no sólo a la mujer, sino a muchos otros colectivos antes olvidados, la posibilidad de presentarse en sociedad como instrumento del saber y de la acción; de la razón, o de la sinrazón.


                                                         Proclamación de la Segunda República (1931).

Comenzó entonces una carrera sin meta concreta por alcanzar aquello que conocemos (o conocíamos) como ''igualdad'' y como ''justicia'', términos que eluden al derecho de ser, por querer y poder, igual que el resto. Por desgracia, esa carrera se vio algo interrumpida por una mancha que no borraremos de nuestra memoria en mucho tiempo. El franquismo (y el fascismo europeo en general) puso fin a muchos sueños, a muchas cosas que se estaban haciendo y dejaron de hacerse, a muchas ideas que veían la luz al final del túnel y que tuvieron que ver como la salida de este era sepultada bajo toneladas de cinismo, locura y odio.

Poco a poco, el oscuro velo que se tupió allá en 1939 fue levantándose, y los españoles fueron recuperando gota a gota esa libertad que ya creían olvidada; extinta. Y poco a poco, también, fueron olvidando el significado de la justicia, el significado de la igualdad y el significado de la libertad, en todos los sentidos.

Decía Nietszche, ''Quien con monstruos lucha, cuide de convertirse a su vez en un monstruo. Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo termina mirando dentro de ti''.

En nuestra lucha por superar (de mala manera, todo sea dicho) la vergüenza de haber padecido lo peor que una nación puede padecer, que es una guerra entre hermanos y una dictadura militar de corruptos y degenerados, hemos olvidado cuáles eran las armas y las banderas del monstruo, y cuáles eran las nuestras, de manera que ahora, siempre que queremos coger alguna, muchos se equivocan y luchan con el arma equivocada, bajo la sombra de una bandera que no es la suya.

¡Y absténgase de decirle que se equivoca! Podrían llamarle de todo y meterle en una lista negra de la que, por razones obvias, no podrá salir. Y es que hemos luchado tanto y tan duro y tan mal contra ese monstruo, que ya no reconocemos al bueno del malo, al monstruo del caballero.

Y a todo esto quiero referirme con que, si has superado esa vergüenza y tienes la férrea idea de que es hora de salir adelante, te topas siempre con los mismos sectarios que llevan encerrados en una jaula de prejuicios desde el mismo día en que las ideologías fueron inventadas. Porque es de sobra sabido que en España, si eres de derechas, eres un fascista (y por tanto, el malo) y si eres de izquierdas, eres un rojo (y por ende, el bueno de la película). No hay, porque no quieren que haya, termino medio. Una posición intermedia está tan mal vista por ambas partes que aúna los dos adjetivos malditos a la par. Porque en España no interesa olvidar ni aprender. En España lo que importa es luchar contra el enemigo, un enemigo que no lo es por tener armas y una posición que defender o tomar, sino un enemigo por sus ideas, por pensar diferente.


                                                   Cuánto nos costó todo esto, y cuán rápido se ha olvidado. 

Muchos pensaréis que es exagerado, pero sólo tenéis que mirar nuestra pobre justicia, nuestra deprimente televisión y, si aún os queda estómago, nuestros demagogos y pútridos políticos, más interesados en llenarse el bolsillo que en llevar a su país a donde le corresponde por derecho. Lo peor de estos animales (porque personas no son, ni lo serán jamás) es que utilizan al Pueblo (sí, sí, al Pueblo mismo que les da el poder y se lo quita) para conseguir sus objetivos. Un Pueblo ciego, humillado, carente de fe en sí mismo. Un Pueblo que ha preferido olvidar su brillante historia antes que aprender de ella. Un Pueblo que ha olvidado que esos que ahora destruyen todo por lo que han luchado y han derramado su sangre, su sudor y sus lágrimas, están ahí porque ellos han escrito su nombre en un papel y lo han depositado en unas urnas.

¿Y a qué viene todo esto? ¿Qué tiene que ver esto con la mujer y su lucha por la igualdad? Pues tiene que ver en que, conseguido la casta de animales sus objetivos (que olvidemos de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta aquí), hemos olvidado el significado real de las cosas, y nos han enseñado el significado que ELLOS quieren que tengan. A saber:

1º Libertad de expresión es aquello que te permite decir lo que quieras, siempre y cuando no sea diferente que lo que digo yo.

2º La igualdad es algo importante. Por eso las mujeres no deben luchar por ella, sino dejar esa lucha en manos de mujeres seleccionadas por hombres en el poder. Mucho más justo.

3º La justicia es para todos igual, menos si eres diferente de nosotros. Entonces para ti es más severa, porque tú no eres yo, ni mereces serlo.

4º El adoctrinamiento es algo que debemos imponer nosotros como nos de la gana, que para eso estamos en el poder. A partir de ahora, al adoctrinamiento lo llamamos educación. Punto.

5º La objetividad es algo del pasado. La demagogia y el populismo es lo que llevará a España a estar en su lugar: a la altura de Perú, Congo o Venezuela.

6º El criterio es malo. No lo tengas. Si lo tienes, llama a tu médico y que te lo quite de inmediato. Si piensas diferente a nosotros eres un fascista que debe ser eliminado cuanto antes.

Punto por punto y con el paso de los años, nos han enseñado que ellos son los que deben imponerlo todo, que ellos son el orden natural de las cosas y que nosotros no podemos ni debemos hacer nada. Debemos olvidar el por qué luchamos contra ese monstruo, el cuándo empezó esa lucha y el cómo la ganamos. Usted, bicho pensante, si piensa distinto, o si se atreve a cuestionar La Verdad, que es la suya y ninguna otra, debe ser fagocitado por los organismos autocorrectores del Estado, para volver a formar parte de una sociedad cínica, politizada y con el mismo criterio que las ramas de los árboles. Siempre apuntando hacia el viento que más sopla, olvidando todo lo demás.


                                                                      Esquema sencillo, para ilustrar y tal.

Porque en España, la izquierda ha estado y sigue estigmatizada por su lucha contra el fascismo. La izquierda es ese caballero que luchó contra ese monstruo que era el fascismo de Franco, el de Hitler o el de cualquier otro perro sarnoso. Ese caballero que de tanto mirar al abismo, se dejó subyugar por él. Y las mujeres, esas heroínas olvidadas que siempre nos han levantado cuando ya no podíamos más, nos dieron agua cuando nuestra garganta crujía de sed, nos dieron la espada cuando la nuestra estaba rota y lucharon, murieron y lloraron con nosotros, han olvidado que son ellas el motor de la igualdad, el motor de la justicia y el motor de la libertad. Son la bandera que da sombra al caballero, los ideales de carne y hueso que dan fuerza a este, son el caballero mismo en su armadura. Son su sangre, su sudor, y su esperanza.

¿Dónde estáis, heroínas olvidadas, ahora cuando más os necesitamos? ¿También, como el caballero, os habéis dejado subyugar por el monstruo? Ya no importan tus principios, no importa que estés dispuesto a morir por defenderlos, no importa que estés dispuesto a dar tu vida por los demás, a quebrar tu espalda por tu país y por tu pueblo. Ya no importa el qué escribe la pluma, sino el quién. Ya sólo importa la persona que está detrás de las palabras, y más aún, su ideología. Porque no es lo mismo que escriba alguien afín a nuestras ideas, que alguien que lucha contra ellas, por muy verdadero que sea lo que escriba.

Ahora, la igualdad es defender a muerte lo que esas mujeres, las colocadas por los poderosos y su pútrida palabra, digan. Defender el legítimo lugar de la mujer (que es a la vera del hombre, bebiendo y aprendiendo el uno del otro) ya no es defender la igualdad. Porque si luchar por ella significa contradecir lo establecido, estás fuera. No merece mención salvo para el desprestigio de sus palabras y sus acciones. Por lo visto, el valor no consiste en atacar una ley de género que se preocupa más de la etimología de las palabras (''miembros y miembras'', ''actores y actoras'', etc) que por luchar por los derechos de la mujer, porque pueda llegar a lo más alto tan fácil o tan difícil como el hombre. Eso no importa, porque eso no es igualdad. Igualdad es lo que ellos digan, y procure usted, fascista, criticarlos.

Ahora, la libertad es aquella que ellos quieran darte, no aquella que te corresponde como ciudadano, por nacimiento. El valor de la educación (no ya del conocimiento en sí, sino de la educación en mayúsculas) es aquel que sus señorías le den, y usted debe obedecerlo. ¡Y muy bien que lo hacen! Porque no se le ocurra criticar ni cuestionar las leyes establecidas por la izquierda y la derecha (en España más la primera que la segunda) pues serás nombrado ''Monstruo'', de manera oficial y con toda la pomposidad propia de tan insigne cargo, y destruido como tal.

Ahora, a la vista de todo ello, la justicia debe estar llorando en una esquina o vendiéndose en otra. Porque ya, gracias a nosotros mismos y a nuestra vaga visión entre líneas, es lo que le queda, si quiere seguir existiendo en este nuestro deshonrado país de cínicos (y cínicas) y traidores (y traidoras, claro)..

Porque ahora tiene usted que pertenecer a aquellos que quieren quemar la bandera y destruirlo todo, para poder ser aceptado como ciudadano español ''del montón''. Porque destacar, a todo esto, tampoco está bien visto, salvo si lo hace desde la televisión y la vergüenza ajena o desde el populismo y la sinrazón.

¡No se le ocurra decir que es español y está orgulloso de ello! Salvo, por supuesto, para el fútbol: para eso puede ser más español que Naranjito.

¡Que no se le ocurra creer en otra forma de hacer política, en cuestionar aquello que esa casta de animales catetos y desvergonzados han dispuesto, o serás enemigo del Pueblo y del Estado!

Recuerde usted, ciudadano, quién es. Recuerde cómo ha llegado hasta aquí y sobre todo recuerde a aquellos que lucharon para que estuviera. No se deje engañar por las mentiras y las patrañas de aquellos que, bajo la maltrecha bandera de ese caballero que lucha contra el monstruo, dicen ser el caballero mismo, cuando son sólo una armadura hueca, hecha de mentiras, de maldad, de avaricia y deshonra. Es usted más que eso, mucho más, y que no le llamen loco por creerlo. La verdad está ahí fuera, en la Historia, en los libros. Sólo hay que leer un poco, arañar esa capa de suciedad que han depositado sobre ella para averiguar quienes somos y de dónde venimos. Sea usted ahora quien vista la armadura, recoja la bandera del maltrecho caballero y enarbole su arma contra aquellos que quieren destruir todo por lo que su familia y la mía han luchado.

Coja su pluma y escriba, como escribo yo. Porque las palabras tienen un alto precio si las lanzas contra ellos pues las armas, por si solas, pueden romperse, pero la fuerza y el valor de la pluma puede mover el mundo. Y si esa mujer, que dio de beber y dio fuerzas al agotado, débil y vencido caballero, coge esa pluma y decide, de una vez por todas, escribir ella misma su propio porvenir, y perseguir esa meta que muy pocos persiguen, quizás haya esperanza para este pueblo humillado y olvidado de sus propias hazañas. Quizás este pueblo no haya escrito todavía el siguiente capítulo de esta historia que es la nuestra. Quizás, y sólo quizás, sean por fin la pluma y la razón las que nos saquen de este oscuro agujero al que calló, y nos arrastró, el maltrecho caballero.

ZILD

lunes, 25 de marzo de 2013

La Semilla de las Risas y las Mentiras.

¡Buenos días, contadores de piedras!

Hoy vengo y escribo sobre un tema que me mosquea, que me indigna y que hace del mundo un saco de prejuicios e ignorancia difícil de evacuar. Para explicar de qué se trata, y sobre todo, cuál es mi punto de vista al respecto, quiero que leas atentamente lo siguiente. Empecemos.

Te invito, lector, a que cuando salgas de tu casa, vayas a donde vayas, cuentes a la gente que ves fumándose un cigarrillo y bebiendo alcohol, ya sea cerveza, vino o alcohol etílico, por decir algo. Te apuesto lo que quieras a que no son pocos.

Y esto sería el día a día del mundo, de no ser porque quiero que sepas que toda esa gente que ves haciéndolo, te juzgará (y de qué manera) si saben que eres un muchacho/a que, por placer o por necesidad médica, fumas marihuana.

Que puedes ser un tío normal, educado, inteligente, etc. Pero fumas marihuana, eres Satán, y tu pitillo es el tridente. Hoy quiero contaros verdades y destapar mentiras, que seguro que vosotros mismos creéis, pues la sociedad y la historia (que demasiado a menudo sufre una manipulación asquerosa) os ha entrenado para creerlas.
Bueno, pues para empezar, algo de historia para niños y niñas. ¿De dónde viene esta planta y para qué se usaba?

Pues bien, colegas, encontramos la primera referencia escrita de su uso al rededor del 2700 a.C. en la obra del padre de la medicina china, Shen Nung.
Su uso es más o menos normalizado, llegando en el 1500 a.C. a Europa. Es considerada una de las plantas medicinales más útiles, siendo así hasta nuestros días, pues sus beneficios están científicamente probados contra el cáncer, glaucoma, las migrañas, el insomnio y un largo etcétera.

                                                                               Relieve asirio de azallû, semillas de marihuana.

El papel de cáñamo se obtiene en el 100 a.C. también en China, y dos siglos después en Europa a manos de los pueblos vikingos. Conviene destacar que, pese al enorme salto en el tiempo que hemos dado, en todos esos ''años intermedios'', su uso aumenta de forma exponencial, expandiéndose por todo el mundo de forma paulatina.

Se considera algo sagrado en multitud de religiones de la época, y con el descubrimiento de América, es llevado por ingleses y españoles al Nuevo Mundo, siendo utilizada en múltiples ocasiones como moneda de cambio de otros productos.

Es muy posible que los borradores de la Declaración de Independencia de Estados Unidos fueran escritos en papel de cáñamo (no así la original, escrita en papiro por su mayor duración, pese a que el papel de cáñamo era muy utilizado). Washington y Jefferson son conocidos cultivadores y consumidores de cannabis, y alientan a la industria doméstica. A lo largo de los siglos siguientes, ilustres personajes como Baudelaire (y muchos otros artistas bohemios) o el Zar Alejandro de Rusia harán apología del uso/comercio del cannabis.

                                                                          George Washington y su plantación en Mount Vernon.


Comienzan a hacerse estudios científicos sobre el uso médico del cannabis, llegando a afirmarse que ''en su estado puro y bajo dosis controladas, es de las mejores medicinas que poseemos''.

Con la llegada del nuevo siglo, en 1910 la marihuana es utilizada normalmente en los clubes de jazz de Nueva Orleans. Años atrás, los seguidores de Pancho Villa (México) son los primeros en llamarla por su nombre actual.

Y es en estos años, amigos y amigas, cuando empiezan los problemas, todos ellos motivados por un hombre, William Randolph Hearst (el mismo que manipuló la prensa para convencer a la opinión pública estadounidense de que la guerra de 1898 contra España era ''necesaria''), que perdió 80.000 hectáreas de terreno bajo las manos de los seguidores de Villa. El magnate norteamericano afirmaba que los negros y mejicanos se volvían locos y descontrolados por esta droga.

                                                                          William Randolph Hearst.

Además, el cáñamo empieza a amenazar a la industria maderera con sustituirla, por su mayor calidad y mejor precio (además de ser inmensamente más ecológico, pues no requiere tala de árboles). Los magnates de la industria maderera, encabezados por Hearst (peso pesado de la prensa, y por tanto, con estrechas relaciones con el mundo del papel) comienzan toda una campaña de desprestigio contra el cáñamo, utilizando argumentos sin demostrar pero apoyados por los medios informativos (que por si no lo sabéis, son uno de los mayores medios de manipulación del mundo).

Varios países se unen a esta corriente, como  Sudáfrica, que sostiene que los mineros negros trabajan menos por culpa del cannabis. Otros tantos, como Inglaterra, apoyan que no se controle su uso mientras no haya evidencias científicas de lo que argumentan estos.

Varios estados en EEUU prohíben o regulan el uso del cannabis. En 1921 se crea en dicho país la FBN (Oficina Federal de Narcóticos), colocando a Anslinger a la cabeza de dicha fuerza.

Este defenderá en el Congreso de los Estados Unidos que el cannabis ''es la droga causante de la mayor violencia vista por el hombre''. Las objeciones de la Asociación Médica Americana son desoídas y tapadas.

En 1944 la ''New York La Guardia's Marihuana'' informa de los beneficios del consumo del cannabis y argumenta que no provoca violencia alguna, sino todo lo contrario. Anslinger amenaza con mandar a prisión a todos los doctores de La Guardia que sigan escribiendo sobre el tema.

Cuatro años después, Anslinger cambia su teoría. Ahora dice que la marihuana pacifica al individuo, y que es usada como arma por los comunistas para que los estadounidenses pierdan las ganas de luchar (recordemos que en la Guerra Fría, el cinismo anticomunista americano roza la esquizofrenia).

En 1961 Anslinger encabeza la Delegación Americana en la Convención de Drogas de las Naciones Unidas. Logra restricciones mundiales al uso del cannabis para 25 años. Un año después, es despedido por el presidente Kennedy.

En 1967, más de 3.000 personas hacen una ''fumada masiva'' en el Hyde Park de Londres. Entre los convocantes se encuentran importantes figuras de la época como The Beatles.

El día de San Valentín de ese mismo año en Nueva York, Abbie Hoffman y los Yippies (variante política de los hippies) envían 3.000 cigarros de marihuana a direcciones aleatorias de la guía de teléfono, para ''probar la razón de tanto alboroto y recordarles que ahora eran delincuentes por posesión de drogas''. Jimi Hendix financió en secreto dicha operación.

                                                                         ¿Es menos genio por ser quien era?

En 1972, Nixon declara a las drogas el enemigo público número uno de América, gastando mil millones de dólares en una lucha inútil. Tras un periodo de persecución al cannabis en todo el mundo, el presidente Ford ordena a centros médicos y universidades la destrucción de todo el trabajo y estudio sobre los efectos de la marihuana hechos entre 1966 y 1976.

En 1982, el PSOE en España inicia una campaña de persecución contra el uso del cannabis, continuada en los años posteriores por los siguientes gobiernos.

Desde entonces hasta la actualidad, el uso de la planta ha estado perseguido y criminalizado en todo el mundo, a excepción de ciertos países. En los últimos años, y gracias a estudios médicos y científicos de universidades de prestigio, el proceso se está revirtiendo, dando mayor libertad al uso y distribución de la marihuana y a su empleo médico.

Está científicamente demostrado que el consumo de marihuana ayuda a prevenir el cáncer, las migrañas, el insomnio y otras muchas enfermedades, siempre bajo dosis controladas. Ninguna persona ha muerto jamás por el consumo de cannabis, y su capacidad de adicción no está demostrada, siendo discutida aún hoy por unos y otros. Además, es mucho menos peligrosa que el alcohol y el tabaco, siendo recomendado su consumo habitual en pequeñas dosis.

¿Por qué entonces beber alcohol y fumar tabaco está bien visto socialmente, pero consumir marihuana no? ¿Acaso siguen las mentiras y manipulaciones del pasado arraigadas en nuestra mente a modo de prejuicios?

En mi vida he visto a mucha gente borracha y a mucha gente fumada. Y la comparación es de lo más cómica e irónica. Los primeros, pierden la noción de los hechos, llega un momento en que no saben lo que hacen o si lo saben, les da igual. Además, pueden resultar agresivos y organizar alborotos sin ninguna dificultad, a pesar de que afortunadamente la mayoría de consumidores de alcohol son responsables con la ingesta del mismo. Los segundos, experimentan relajación, ven la realidad de una manera más ''suave'', por decirlo de alguna manera que se le parezca. y su actitud se basa en reírse, reírse y reírse. ¿Qué de malo tiene eso? Pues que, como hace un siglo sucedió, su distribución haría perder demasiado dinero a este político o a aquel. Y eso no le interesa a nadie, ¿verdad? Como curiosidad, Obama era habitual consumidor de cannabis en sus tiempos mozos, aunque personalmente, no creo que le dejen legalizarla. En España, de los grandes partidos políticos a nivel nacional, sólo UPyD lucha por su legalización. Otro de los partidos políticos como es IU también llevan la legalización en su programa, pero a la hora de votar, se equivocan de botón y le dan a la contra. Una pena, dos manos hacen mucho más que una sola.

                                                                                 Obama en modo yonki-hipster. Muy fan.

Y bueno, ¿por qué os he soltado todo este interminable rollo? Para que conozcáis la historia de una de las muchas cosas que la sociedad ha ido envenenando, siendo títeres de unos sucios intereses superiores, sin saberlo.

Afortunadamente para todos, vivimos en un mundo conectado, y gozamos de la maravilla de Internet, que nos permite registrar, leer, conocer y cuestionar la historia tal y como se nos ha contado, que no tiene por qué ser tal como pasó. Vuelvo y repito: la historia es tan precisa como las matemáticas. Son las interpretaciones subjetivas y la manipulación con fines políticos e ideológicos lo que la envenenan. Por eso es tan importante leer, fijarse en todo, ver entre líneas, y tener el criterio suficiente para cuestionar todo lo que nos han enseñado y lo que nos enseñan, sin darlo por cierto sin hacer preguntas. La capacidad de cuestionar la propia existencia de algo es lo que nos diferencia de los animales. Y yo no sé a vosotros, pero yo no quiero que me salgan cola, pelo y pulgas. Prefiero tener libros, música y una mente libre.

Como siempre espero que os haya gustado la entrada y que hayáis aprendido algo nuevo y algo útil.
Compártelo si te ha gustado, me sería de gran ayuda. Si no te ha gustado, siento que por mi culpa has gastado tiempo de tu vida (que no recuperarás jamás) inútilmente, ZORRO/A. Compártelo igualmente y que se jodan los demás, a ver si vas a ser tú el único que ha quemado minutos de su vida para nada.

¡Hasta otra, yonkis lectores!

ZILD


martes, 12 de marzo de 2013

La Música, el Cine y sus Eternas Vacaciones.


Todo tiempo pasado fue mejor, y yo cada día estoy más convencido de ello. Y no sólo a nivel de valores personales, cuestiones de criterio y principios morales e ideológicos, que están más podridos que la cartera de Alan Harper, sino en el bajísimo nivel de creatividad que vemos hoy por hoy en casi todos los ámbitos artísticos: prueba de ello es el pestilente aroma que destilan la música y el cine; las grandes discográficas y el decadente Hollywood.

Algunos pensarán, ¿pero de qué está hablando el tonto este? ¿Acaso no va al cine, o se compra discos? ¡Qué hipócrita!

Cuidadín, que yo no digo que ambos campos estén más quemados que la pipa de un indio (que también), sino más bien que hay que fijarse en la apabullante carencia de originalidad y de trabajo, que brillan por su completa ausencia.

Es más, sabes que el cine está jodido cuando a la noticia de una continuación de la saga Star Wars o la aparición de películas basadas en El Hobbit, no respondes con ilusión e impaciencia, sino con temor y nervios. Temor y nervios de que sagas tan emblemáticas como la nombrada, que ha alcanzado la categoría de ''clásica'', se vea mancillada por los desvaríos de un director que, en su ansia de resaltar sobre el resto (que ya de por sí resaltan más bien poco), coge una serie de películas que a todos nos gustan y se la carga de gratis. Oye, que igual no, que a lo mejor hasta hacen unos peliculones increíbles, pero yo tengo las esperanzas a años luz de ello.

Según yo lo veo, y en mi humilde opinión, la estrategia comercial a seguir en el ámbito cinematográfico es el de ''quemarlo todo hasta que la audiencia diga basta''. Y vuelvo y repito, fijaos en cómo de un libro de casi 300 páginas Peter Jackson saca nada menos que tres películas. Cuidado, me parecen buenas películas y no veo a nadie mejor que a Jackson para llevarlas, pero coño... Una película por cada 100 páginas... ¿Es un poco así como abusivo pero sin el como, no?

Y lo mismo pasa con todas las películas. Estiran las fórmulas ya vistas anteriormente, hasta el punto delirante de que películas como ''Abraham Lincoln: cazador de vampiros'' o ''Hansel & Gretel: cazadores de vampiros'' ven la luz y tienen un público detrás. Venga ya.


                                                                          Aquí tenemos a Abraham Lincoln en modo vasco.

Desde luego que las películas de antes no se hacen.  Ahora parece que con inflarte a efectos especiales e imágenes por ordenador uno ya se queda contento. Si es que hay que ser burro.
¿Y por qué no trabajar más la trama y la profundidad de los personajes, dejando de lado las explosiones, la sangre, el pus y los mocos? Pues porque de hacerlo así, ''la película es muy lenta'' o ''está muy mal hecha''. Dios os lo pague a patadas en el pecho.

De hecho, me parece sorprendente que aún haya películas de calidad, puesto que son, en todo caso, apuestas arriesgadas.

Y no sólo de cine va la cosa. ¿Qué me decís de Disney? ¿Dónde quedaron el Rey León, Timón y Pumba, Hércules, Tarzán, Mulán, etc? Las películas de nuestra infancia, películas que no sólo marcaron el periodo más memorable de toda vida de uno, sino que nos aportaron la base de unos valores y una educación que han dejado mella en nosotros. ¿Que dónde están? Simba está robando relojes para pagarse el hachís, Timón y Pumba se mataron en un ajuste de cuentas, Hércules robó un furgón, huyó al Caribe y murió de sida a los pocos años, de Tarzán nadie sabe nada y de Mulán se sabe que está en China, cosiendo zapatos a jornada completa para Nike. Qué jodida está la cosa...


                                                                            Quién no recuerda esta escena...

Ahora a los niños no les interesan estas películas, les gusta más ver series de adolescentes imberbes con serios problemas mentales, cuyas únicas preocupaciones son el molar, el ligar y el reírse de los gordos. Sólo les falta rallarse por ver cómo pagan la hierba este mes. Muy hardcore todo. Y así están los niños de hoy en día, las generaciones más gilipollas que ha parido madre, que beben y fuman con 11-12 años, que se pican con sus colegas por ver quién se ha tirado a más golfas/os. Joder, yo con su edad seguía disfrutando de series como Oliver y Benji, Pokemon, Dragon Ball... Y con mis Madelman y mis videojuegos.

Pero dejemos de lado el sórdido asunto de la pequeña y gran pantalla. Pasemos hablar del tema de oídos: la música de los 2000 para arriba. Cierto es que hay gran cantidad de discos de principios de milenio que son de lo mejorcito (mi disco favorito, Take off Your Pants and Jacket salío en 2001) pero podríamos situar fácilmente la hecatombe de la música sobre esos años. ¿Vosotros entendéis la música como algo cuya calidad se refleja en el número de ventas? Bueno, pues yo no lo veo así. Es más, creo que hoy en día para un buen grupo es muy difícil alzarse con el número uno en ventas durante mucho tiempo.

Cuidado, no quiero decir que no haya grupos que hagan buena música, si bien es verdad que de esos grupos, el nivel de muchos de ellos no es el mismo que antes (si se trata de bandas veteranas). Ahora predomina la ley de los números, es decir, si vendes millones y millones de discos, automáticamente eres una leyenda, y no sólo eso, sino que además eres el mejor ''artista'' del momento. No creo que haga falta que diga el nombre de aquellos en los que se inspira todo esto, ¿verdad?

Una vez dijeron: ''McDonalds vende más que el mejor gourmet del mundo, y no por ello su calidad es mayor, de hecho, es justo al revés''. Pues bien, esa frase fue dicha refiriéndose precisamente a este tema, a la música.

Hoy en día es considerado mejor artista aquel que venda más discos, sin importar la calidad de su trabajo, si escribe las canciones, la calidad de su público... Si eres el nº 1 en ventas, eres el mejor y punto. Así nos va.


                                                                                            Prueba del nivelón intelectual de la peña.

Siempre he pensado que en la música, ni todo es música, ni todo está al mismo nivel, a lo que siempre me contestan que ''hay que respetar los gustos de los demás'' o que ''para gustos, colores''. Y para colores, camisetas, pero qué tendrá que ver. Siempre existirá el buen gusto y el mal gusto. Oye, que si te gusta el sonido de la mierda al chocar contra el váter, vale, no seré yo quién te diga que no escuches eso, pero no me compares eso con un buen rock, o con un buen tema de jazz, o peor, con una orquesta.

Pues ahí es donde voy, damos y caballeras. Es un hecho que la situación de la música es lamentable, y no sólo ya porque quien vende no debería vender, y muchos que no venden deberían ser famosos, sino que al estar tan mal, las grandes discográficas apuestan sobre seguro: en un mundo en el que el físico importa mucho más que el talento, ¿para qué apostar sobre alguien bueno si puedes apostar y ganar seguro sobre alguien guapo? Y listo, acabo de resumir en una frase la situación.

¿De verdad creéis que esa gente tipo Justin Bivergas, Hannah Montada, One Vergation (acusados numerosas veces de plagio), etc vivirán del éxito durante mucho tiempo? He escuchado a sus fangirls alardear de que llevan uno,  dos o tres años en la música y ya son leyendas. Son modas, y todas las modas pasan. Y además, generalmente terminan mal.


                                                                            Evidencia clarísima de la originalidad de estos personajes.


El talento y la creatividad es algo que no vende, algo del pasado. Un cuerpo bonito y una sonrisa que moje bragas sí es lo que vende. Cojones, las mujeres siempre han madurado antes y han sido mucho más inteligentes que los hombres. ¿Qué os pasa señoritas? ¿Os habéis dormido? ¡Despertad!
Chicas con 20-25 años enchochadas perdidas (hasta los extremos más sórdidos y absurdos) por niñatos a quienes no les importa lo más mínimo que se mueran ellas o sus familias. Y lo más gracioso es que si se lo dices, ''es que les tienes envidia''. Sí, una envidia que me muero por ser el juguete roto de Disney o de las grandes discográficas, NO JODAS.


                                                                                   Otra evidencia clarísima.

A todo esto, que si las grandes discográficas no apuestan por Artistas con mayúsculas, por mucho que las pequeñas discográficas sí lo hagan (y sólo algunas), no servirá de nada. De modo que la basura se va acumulando y acumulando en nuestro jardín sin que nadie pueda arreglarlo ni compensarlo de manera alguna. En cualquier caso, la cosa está jodida. Muy jodida. Y tiene pinta de seguir así durante varios años, hasta que a la gente le caiga un rayo en la chorla y se le vuelvan a poner las neuronas en su sitio.

Y bueno, hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre, espero que os haya gustado y parecido amena de leer. Y también como siempre, espero que dejéis vuestras opiniones abajo en la caja de comentarios, aunque las esperanzas ya las tengo perdidas. En cuanto al tema de hoy, sólo cabe esperar que como siempre pasa, todo se de la vuelta, y los buenos tiempos, el talento, la creatividad y el buen ambiente vuelvan, como ya lo hicieron antes.

ZILD

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Tabú y la Diana.

¡Buenos días, pequeños hobbits!

Hoy vengo aquí para tratar un tema totalmente distinto al habitual, un tema un poco tabú y que, por   imprudencia, le ha costado una masa de críticas al actor y diputado Toni Cantó. 

Todos sabemos que Twitter, además de una muy útil herramienta, es un medio de comunicación ''independiente'', donde cada uno puede decir lo que quiera sobre lo que quiera. El problema viene cuando ese medio es utilizado por gente con un criterio proporcional al de una lagartija parda, es decir, por el 90 % de los españoles. 

¿Y qué tiene que ver el criterio? Pues que al ser un medio mucho más rápido que la prensa y la televisión para llevar las noticias de primera mano a la gente, y tratándose ésta de una a la que le interesa más oír lo que quiere que lo que debe, pues se lía. Y se lía parda, oiga.

Y no es precisamente por culpa de los medios en sí (al menos, no al completo), sino de la masa de personas a las que la manipulación, con fines ideológicos por supuesto, les da de comer. En Twitter es muy fácil manipular y tergiversar lo que uno dice o hace, pues en 140 caracteres no cabe ni tono, ni circunstancia. De manera que si yo publicara ''Comer niños debería ser bien cultural, siempre que seamos un país enfermo'', cualquiera podría cortar por lo sano y hacer rular por ahí que yo he dicho ''Comer niños debería ser un bien cultural''. Y ala, ¡a disfrutar!
Pues una cosa muy parecida le ha pasado a Toni Cantó, y para su desgracia, más de una vez.
Todos sabemos que en nuestro país, los toros son un rasgo cultural claro. Nos guste o no, el toreo y el placer de matar a un animal para entretenimiento de (en mi opinión) otros animales, es algo de lo más típico y tradicional. 


                                                                      Un tío valiente.


Pues bien, el otro día, en una sesión del Congreso, el diputado habló de que ''los animales no tienen derecho a la libertad ni derecho a la vida.'' Poco duró la calma hasta que las hordas de la des-información se abalanzaron sobre él, enviándole fotos de mascotas al grito de '¿no tiene derecho a la vida? ¡Pues para mi sí, salvaje!' Y así durante un día o dos. Mi pregunta es, ¿es tan grave lo que ha dicho Toni Cantó? ¿Es mentira, acaso, que el ser humano les ha privado del derecho a la vida?

Porque viéndolo objetivamente, y desde mi punta de vista, ir al McDonald's, Burger King, Foster's Hollywood, etc no es darle mucho derecho a la vida a los animales. ¿Que es para alimentarte y no por diversión? Pues oye, yo no se tú, pero yo no necesito comerme una hamburguesa o un bistec para sobrevivir.

Y voy más allá, pues no son sólo los toros los que sufren el salvajismo del hombre, sino todos aquellos animales que son criados única y exclusivamente para proporcionarlos alimento. Desde gallinas a cerdos, pasando por vacas (y sus crías)... ¿Eso no lo sabías? Pues ya te lo digo yo. No son pocos los recintos en los que en un metro cuadrado meten a una docena de gallinas, y así una nave industrial entera. El derecho a la vida... ¡Já!


                                                             ¿No es algo agradable de ver, eh?


Pero la gracia del asunto no acaba ahí, y es que su intervención es por supuesto más larga: no entra, dice eso y se va, sino que habló de que el maltrato animal nos hace menos humanos, y de que entre hombre y animal no puede establecerse un contrato (pues este requiere compromiso de ambas partes, y haz tú firmar a un pollo un contrato)  sino una relación de trato entre uno y otro, siendo nuestro deber como humanos velar por su bienestar, debiendo ser cada vez mayores los cuidados que desprendemos hacia ellos. Pero claro, a quién le importa todo esto, si lo que importa es crucificar a alguien. Me imagino a Berengario el Tractorista viendo Twitter con una máscara de oxígeno puesta, del lote de reír masivo que se pega con todo esto. Qué grande.

¿Pero y los derechos? ¿Tienen los animales derechos? Hombre, derecho a la educación, a la vivienda, al trabajo... Yo creo que no. Y a eso se refiere Toni Cantó, a una visión objetiva y desde el derecho, valga la redundancia, del tema que nos ocupa. Por supuesto que no tienen derechos. Me gustaría ver a los 4.980.778 parados en España dejando pasar a vacas, pollos y cerdos para hacer su trabajo y ocupar sus casas. ¡Venga ya, hombre! Que estamos en España, no en un capítulo de Padre de Familia.


                                           El derecho de alguien a tener un cuerno bonito en el salón.


Es demasiado fácil desprestigiar a una persona si tienes una masa de zombies desinformados y sin criterio alguno detrás, apoyándote en todo lo que digas sin rechistar, sin pensar en si es verdad o no lo que dices, sin plantearse si es posible que un político (y mira que me espero cualquier cosa de ellos) haya dicho tal cosa. Nah, eso que lo haga la gente que sepa leer y pensar.

Es ridículamente gracioso e irónico ver protestar a esa misma gente (una gran parte de los usuarios españoles de Twitter) contra la manipulación informativa que vivimos en prensa y televisión, gracias al bipartidismo, mientras ellos hacen lo propio en Internet, el único medio medianamente limpio que queda. Una masa tan enorme de ignorantes que bien podría dejar seco de paciencia al propio Eduard Punset. Porque siempre se puede dialogar y debatir con alguien, pero cuando ese alguien es tan jodidamente obtuso que no quiere ni puede analizar tus argumentos, terminas por darle la razón como a los tontos. Pa' ti la perra gorda.

Además, el diputado puntualizó que los toros no deberían ser prohibidos, ni tampoco recibir subvención alguna del Estado (como quiere el Gran Circo del PP), lo que personalmente me parece una medida cuanto menos sabia, pues pese a estar a favor de la prohibición, ya dije lo dije en un post anterior: la prohibición es el fracaso del argumento o en la forma de expresarlo. 

Con todo esto quiero decir que los antitaurinos no debemos permitir que se nos tilde de ignorantes o hipócritas (como en muchos casos es la realidad, ya que no vale enarbolar la bandera del amor por la naturaleza y los animales mientras te comes un Big Mac con patatas y una Coca Cola muy fría).
Hay que ser realista y tener conciencia de la situación, y esta es que en el mundo los animales no existe el derecho a la vida, pues nosotros mismos los hemos privado de este. Puede gustar más o menos, pero es así. Pensar lo contrario es estar equivocado, y eso no ayuda en nada a la cuestión.


                                                                 ¡Viva el derecho a la vida!


Debemos tomar conciencia de lo que somos y de lo que representamos, somos el mayor depredador del planeta y tenemos unas necesidades, sí. Pero esas necesidades no pasan por comerse una hamburguesa (algo totalmente superfluo), por lo que si te la vas a comer, no vayas después recriminando a alguien que ha dicho lo que Toni Cantó, pues no sólo estarías equivocado en tu postura, sino que además estarías dejándote en una clara evidencia.

En cuanto a los toros... Qué decir. España no es el único país en tener una tradición salvaje. Canadá y Noruega son algunos de los países que comparten este desgraciado rasgo con nuestro ''torero país'', con su famosa caza de focas. Os invito a que la busquéis en Google y veáis que bien tratamos al resto de especies de nuestro planeta. Nunca entenderé, ni quiero hacerlo, qué de valiente y honorable tiene matar a un animal en clara desventaja. ¿Valiente? Cobarde. ¿Honorable? Vergonzoso. Esa es mi postura desde siempre y siempre será así. El día que un torero salga a la arena sin la posibilidad de ayuda de alguien exterior y con ambas piernas rotas, ese día diré que es un valiente. Mientras tanto, para mí son un claro exponente de la cobardía, el salvajismo y el ''paletismo'' que tanto abunda (por desgracia) en este nuestro país.

Aquí acaba este post tan especial. Tenía ganas de hablar sobre el tema y no he podido aguantarme. Si estás de acuerdo o no, puedes dejarlo en la caja de comentarios, que para eso está. ¡Exprésate!

Espero que os haya gustado, y si no es así, lo siento. Este blog no sólo está para hablar de videojuegos, sino de actualidad. La siguiente entrada la tendréis la semana que viene, ¡y no será como está! Al menos eso creo...

Compártelo con tus amigos si te ha gustado y con tus enemigos si no lo ha hecho, ¡y que se jodan!

ZILD

lunes, 4 de febrero de 2013

¡Vuelta al tajo!

¡Buenos días, sucios comedores de chucrut!

Quiero deciros un par de cosas, ¡y no os vayáis a ir sin dejar propina!

En primer lugar, pedir disculpas por este largo periodo de inactividad. He estado de exámenes y no he tenido tiempo ni para llorar de desesperación (pero llorar como un hombre duro eh, no os vayáis a pensar que soy un pussy-flower-power). Pero qué coño, ¡soy el futuro del país! Dios, qué chungo lo tenemos...

En segundo lugar comentaros que voy a intentar organizar un poco este desastre. Hasta ahora he escrito cuando me apetecía, cuando se me ocurrían ideas o pasaba algo de importancia. Pues bien, para hacerlo más dinámico, intentaré escribir una entrada a la semana, más o menos. El día ya se verá, pero un artículo a la semana está bien, ¿no? Meh, qué más dará.

En tercer lugar quiero lanzar el globo sonda de que debajo de cada entrada hay una caja de comentarios, por si... En fin, ya sabéis... Por si queréis dejar ahí vuestras impresiones, vuestros pareceres, un dibujo de una polla enorme de vez en cuando... ¡Lo que queráis! Pero por lo menos hacedlo para ayudar a mejorar el blog, o cualquiera de los aspectos que veáis que no están bien o que no os gustan. O simplemente, dar vuestra opinión sobre este tema o aquel, los debates molan.

Y por último lugar, y no por ello menos importante (menos si es negro o asiático, entonces sí es menos importante y morirá primero) quiero pediros también que en esa misma caja de comentarios, o si os parece mejor por Twitter, me digáis algún tema sobre el que queréis que hable: videojuegos, música, cine, política, incesto, la acumulación de vello púbico en las lenguas de vuestras abuelas, etc, etc.

¿Para qué? Pues para que el blog no sólo salga de mi, sino también de vosotros, mis lectores. Si veis algo por ahí de lo que queráis saber la opinión de otros, os invito a que me lo comentéis vía caja de comentarios, Twitter, mensajitos ensangrentados en mi puerta... Lo que se os ocurra, vaya.

Bueno nenes, aquí me despido, espero que me hagáis caso y si no, QUE OS FOLLEN. O mejor, que os follen igualmente. Y a mí también. ¡Hasta luego!
.
.
.
.
.


¡ESPERAD!



Intentad mirarlo fijamente... ¿A vosotros también os ponen esas curvas?






ZILD

domingo, 13 de enero de 2013

El problema está en el Joystick

¡Buenos días princesos y princesas!

Si estuviéramos en un ascensor podría deciros algo así como: ''supongo que estarán deseando saber por qué los he reunido aquí...'' Pero como nos encontramos en este enorme mundo llamado internet, paso a explicaros esta nueva entrada.

¡Saltan los periódicos! ¡Gritan los telediarios! ¡Mujeres y niños primeros, políticos después! ¿Pero qué pasa? Pues pasa y resulta que al otro lado del charco han vuelto a saltar las alarmas, han vuelto a abrir el cajón de ''debates absurdos'' para sacarse de la manga el as de la vergüenza. 

¿Que de qué estoy hablando? Pues de la clarísima relación entre que un niño de cinco años prefiera jugar con un RPG a un patito de goma y de los videojuegos. Ni que la ley de armas norteamericana tuviera la culpa. ¡Blasfemia!



Y oiga, que el tema no es nuevo, ni EEUU el único responsable. Ni más ni menos que la siempre presente Alemania prohibió hace unos pocos años los juegos violentos, pero tras recibir más de 73.000 firmas tuvieron que dar media vuelta, con el rabo entre las piernas. (Al menos figuradamente)

Alemania, Suiza, y... ¡Redobles por favor! ¡Noruega! Sí, ese país en el que un nazi le dio por cargarse a un montón de chavales porque se levanto despeinado ese día, o porque tenía pucherito para comer, váyase usted a saber.

Pues bueno, ya que están todos esos casos, algo tendrán que ver, maldita sea. Pues no, los estudios internacionales que se han hecho sobre el caso tienen una clara respuesta: los videojuegos NO influyen en las personas hacia la violencia. Más que nada, porque si lo pensáis, esa simple suposición achaca una mente débil, voluble y sin criterio alguno a los jugadores. 

                                                        Este va a dar problemas.

O, si lo preferís, pensad en esto: la prohibición de algo, ¿no es acaso el fracaso del argumento o nuestra capacidad para expresarlo? ¿Acaso la política de prohibición de las drogas impide a la gente drogarse? Y más cuando es conocido que muchos políticos y senadores de este y aquél país tienen sus divertidos raticos lúdicos. 

Los videojuegos violentos representan una ínfima parte de la producción y ganancias de este mundo, pues sus ventas suelen ser muy inferiores a las del resto de clasificaciones. 

Y digo más, nuestro querido mundo jugabilístico tiene el sistema de clasificación por edades más avanzado hasta la fecha (el sistema PEGI), muy superior al del cine, repleto de violencia, sangre, pus y mocos, y que sin embargo y para nuestra sorpresa, consta de mucha mejor reputación.

Pero nos desviamos, nos desviamos. Hablemos de EEUU. Nos encontramos con un país en el que, si a un tío le da por disfrazarse del malo de la última de Batman y mata a no sé cuántas personas, prohíben los disfraces (¿?) y si a un colgado le da por coger un fusil y liarse a tiros con los niños de un colegio, pues inventamos ropa antibalas para niños. VERÍDICO.

¿Para qué prohibir las armas? ¿Es acaso ese el problema? ¡Pues yo quiero mi jodida Desert Eagle! ¿¡Dónde está mi Desert Eagle!?

                                                           El baúl personal de todo gamer.

Y oye, que no se os caigan los mocos, porque la ANR (o Asociación Nacional del Rifle, para los más conservadores) ha ganado más de cien mil nuevos afiliados desde que estos sucesos inundaron nuestros periódicos, relegando a un segundo plano las líneas de contacto erótico, algo lamentable.

¿Qué dicen estos genios, estos intelectuales, estos nuevos Sócrates sobre el tema? Pues que ''a un hombre malo con un arma, solo lo para un hombre bueno con otro arma''. Olé, olé y olé, con dos cojones.

Y si después, nuestra hija de siete años se mete una bombona abierta por el culo y se dispara en la boca, prohibimos la sodomía de bombonas. Fácil y conciso. ¿Que tienes gripe? Fóllate a un leproso, a las dos semanas de la gripe ni te acuerdas. Receta de la abuela.

                                                             Su destino está en el ghetto. 

¿Y qué tiene a esto que decir el pueblo de los Estados Unidos de América, hogar de libres y valientes?
Pues poco o nada, estaban entretenidos enviando peticiones a la Casa Blanca para que hicieran una estación espacial militar como la Estrella de la Muerte. TAMBIÉN VERÍDICO.

¿Queréis más? Pues ahí van algunas de las leyes más brillantes de este país.

-Los peatones del Distrito de Columbia que salten sobre los coches para no ser atropellados, si lo tocan al caer, deben pagar los daños al vehículo.

-En Marshalltown, los caballos tienen prohibido comer bocas de incendios. Que después la boca nueva sale de los impuestos, ya basta.

-La ley de New Hampshire prohíbe dar golpecitos con los pies o seguir el ritmo de la música con la cabeza o cuerpo cuando estás en un bar, taberna o cafetería. Para hacer eso a la selva, salvajes.

   -En Ohio es ilegal tener al pez borracho, no vaya a ser que te coja la ranchera y la liemos.

¿Veis? Es una putada no poder darle un cubatita a tu pez para poder iros de parranda los dos juntos. Pero peor es saltar para salvar la vida. Que salvar la salvas, pero no te vayas a partir las piernas contra la luna del coche porque la pagas, gorrión.

   ¿Os sorprende? A mi no, para nada. El cinismo de esta clase de politicuchos y paletos de camioneta y bandera confederada (o no, que también los hay) no tiene límites. Lo bueno es que, si hay un apocalipsis zombi, lo pararán rápido, al menos si no se han matado entre ellos antes.


ZILD