¡Buenas, aprendices de filibustero!
Venía a comentaros unas cuantas cosas rápidas y a avisaros que de aquí a -espero- máximo dos días, subiré los capítulos siguientes de la historia de nuestro amigo fotógrafo por las que tantas cosas tendrá que pasar, Frank Mercer; y por supuesto del rudo Thomas Sullivan, cuyas aventuras y desventuras no han hecho más que comenzar.
En primer lugar sólo a deciros -y a rendir mis disculpas- que la poca o nula actividad que se ha apoderado de mi rincón es debido a unos exámenes que han ocupado todo el tiempo que tenía y el que no. Me ha sido imposible, a pesar de haberlo intentado, escribir nada, no porque no me saliera, sino porque no estaba contento con cómo lo estaba haciendo, y he preferido esperar y daros algo en condiciones a sacarlo a putazos y que sea una soberana mierda.
Además, quizás escriba en los próximos días algún artículo de opinión, de esos que os gustan, pero no lo tengo claro. Se me ha acumulado el curre y prefiero darle salida a los relatos antes que a los artículos. Pero tranquilos, que todo tiene cabida en mi rincón para mentecatos: relatos y artículos van siempre de la mano, o al menos así lo intento. Aparte, me gustaría escribir algo sobre videojuegos, pero no sé qué hacer, por lo que me gustaría que si tenéis alguna preferencia, lo dejéis en la caja de comentarios de abajo.
Por último y antes de despedirme, he observado que, pese a la inactividad, las visitas no han dejado de subir, y eso es algo que me alegra muchísimo y me anima a seguir. Por tanto, quería dar las gracias a aquellas personas que han estado pasándose por estos lares a ver qué se cuece y que, pese a no cocerse nada, ahí estaban ellos. ¡Gracias!
Sin más me despido y os dejo tranquilos de una vez. Esperad en los próximos días los dos capítulos prometidos, que estarán subidos lo antes posible, y vienen calentitos.
A juir, ¡contadores de piedras!
Zild
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